Marruecos

 

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Situación y clima
Historia y Lengua
Arte, artesanía y tradiciones
Información práctica
 

Situación y clima

Marruecos, situado al noroeste de África, es un país seductor, de proverbial hospitalidad, rico en tradiciones e historia, que ofrece al visitante no sólo una gran herencia cultural, sino toda una experiencia en la que descubrirá su artesanía, gastronomía, costumbres, espectáculos, actividades deportivas, etc.
El clima que se disfruta en Marruecos es de tipo mediterráneo, debido a su situación geográfica entre dos costas -mediterránea y atlántica- y a la protección que la cordillera de los Atlas proporciona frente al desierto del Sahara. La variedad de paisajes, que sorprenden al visitante por su contraste, se deben a la combinación del clima y los distintos accidentes geográficos: las cumbres del Alto Atlas, el desierto, los fértiles valles del norte, los bosques y oasis...
Cualquier época del año es conveniente para visitar Marruecos: las playas especialmente en verano y las montañas en invierno. Su clima invita a disfrutar de las excursiones y actividades al aire libre en cualquier estación del año: trekking en los impresionantes paisajes de los Atlas, esquí en Ouikameden, estación cercana a Marrakech, pesca y camping en los valles, surf y windsurfing en Essaouira, etc.
 
Historia
Los más antiguos vestigios de vida humana se fechan alrededor de 400.000 años A.C. Hacia el año 800 A.C. se encuentran ya grabados en letra líbica, creada por los bereberes. De los primeros habitantes del Atlas toma su nombre el océano Atlántico.
Tras el paso de fenicios y griegos, y tras la caída de Cartago, el país es conquistado por Roma. De esta época existen vestigios tan fascinantes como la villa de Volubilis, Lixus o la misma Tánger.
En 533 D.C. los bizantinos, seguidos de los visigodos, ocupan Ceuta.
La islamización tiene lugar en 682, desde Túnez. En 711, las tropas bereberes de Tariq Ibn Ziyad desembarcan en Gibraltar (Djebel Tariq: "la montaña de Tariq"), comenzando así la dominación de España, que durará hasta la caída de Granada en 1492.
Marruecos, bajo el control del califato de Damasco, tras la rebelión de 740, se fragmenta en reinos independientes.
En 786, el norte del país será unificado bajo Idriss I, primer monarca de la dinastía idrisí. Le sucede Idriss II, quien instala la capital en Fez. De esta época datan las principales mezquitas: Karauiyn y de los Andalusíes. Sin embargo, pronto esta dinastía se ve reemplazada en el poder por la de los almorávides, fundadores de Marrakech, ciudad que da nombre al reino. Los almorávides extienden su dominio hasta el Ebro. Almorávides son las murallas de Marrakech y, el sistema de canales subterráneos para el riego que posee la ciudad.
En 1147 los Almohades conquistan Marrakech y prosigue la conquista de España y el mantenimiento de los reinos de Al-Andalus. Abd El Moumen construye la mezquita Kutubia, el monumento más emblemático de Marrakech. Sin embargo, es destruida casi inmediatamente debido a que el mihrab, o nicho del muro de las oraciones, no estaba convenientemente orientado hacia la Meca. Reconstruida, su minarete servirá de modelo para la Giralda de Sevilla, el minarete que aún se conserva de la antigua mezquita sevillana, ahora campanario de su catedral. La dinastía meriní culmina en 1269 la conquista de Marrakech y se hace con el contol del reino. Sin embargo, se pierden los territorios españoles, excepto Gibraltar y Túnez, aunque no consiguen mantener estos territorios.
Desde 1525 ocupa Marrakech la dinastía saadí, que comienza una reconquista para expulsar a los portugueses del litoral atlántico. Se gana también Fez y Tombuctú, pero la estabilidad territorial no consigue mantenerse. La alauita será la dinastía que consiga reunificar Marruecos y mantener la unidad territorial desde 1666. La crisis política y económica del país lo pone bajo el control de Francia, España y Gran Bretaña.
En 1912 se firma un tratado de protectorado con Francia. El general Lyautey, residente general de Marruecos, traslada la capital a Rabat y comienza la modernización urbana. Tras sucesivas revueltas, en 1944 se proclama el Manifiesto de Independencia, pero no será hasta 1955, con el regreso del exilio del rey Mohammed V, que Marruecos obtendrá el camino hacia la independencia de Francia, reconocida también por España. La primera constitución, promulgada por Hassan II, en 1962, seguida de la segunda, refrendada en 1971 marcan el comienzo de la moderna etapa política de Marruecos. En julio de 1999, a la muerte de su padre, ascendió al trono Mohammed VI, actual monarca del país.
Lengua
La llegada del Islam, "sumisión a Dios", es,
sin duda uno de los momentos clave en la
historia del país. El árabe, la lengua del Islam,
irá ganando terreno a las lenguas bereberes
autóctonas progresivamente hasta llegar, en
la actualidad, a ser la lengua oficial del reino.
Arte
Destaca, sobre todo, la arquitectura, de la que fácilmente encontrará manifestaciones por todo el país. La construcción más evidente es el minarete, torre de la mezquita desde la que el muecín convoca a los fieles al rezo. El minarete suele estar decorado con azulejos esmaltados y con motivos geométricos o caligráficos, normalmente reproduciendo suras del Corán. La mezquita (yamaa) es un edificio de decoración más bien austera, y la entrada está prohibida a los no musulmanes. Otros edificios de interés son las madrasas (medersa), o escuelas coránicas.
Entre los monumentos no religiosos, el visitante podrá visitar numerosos palacios, estructurados en torno a un patio, con su fuente rodeada de un jardín, de numerosas estancias en las que se admiran los azulejos, los artesonados polícromos o tallados, los suelos con dibujos geométricos, las vidrieras coloreadas, las rejas de forja, etc.; las kasbahs (al kasbah > alcazaba o alcázar) fortalezas o barrios fortificados de la ciudad; las medinas o barrios antiguos, que constituyen el corazón de la actividad comercial y artesanal diaria, articulada en torno a los zocos (suqs); aquí, el exterior de la vivienda es austero; la ornamentación se reserva para el interior y el disfrute de los habitantes de la misma: los riyads se construyen también alrededor de un patio central y su fuente, donde gozar de la frescura en los días calurosos.
Artesanía
La artesanía será, sin duda, el objeto de las compras del visitante, que quedará agradablemente sorprendido por la variedad y calidad que se encuentra en los zocos. Entre las múltiples muestras del talento artesano marroquí cabe destacar el curtido de la piel, cuyo fino acabado tiene gran renombre, y la marroquinería Babuchas, bolsos, cinturones, maletas, carteras, pufs, prendas de vestir... todo un abanico de posibilidades para el visitante. También es probable que decida comprar una alfrombra, típico producto de la artesanía, cuyos colores y motivos decorativos varían según la región. Asimismo se ha preservado el arte del bordado, especialmente en las ciudades del norte, también con vistosas variedades locales. La cestería y la marquetería, que recurren igualmente a materias primas naturales y de calidad, se encuentran en cualquier zoco. La latonería, joyería y alfarería sorprenderán agradablemente al visitante: un amplio surtido donde podrá escojer bandejas, teteras, aguamaniles, cofres, cerraduras, botes, y todo tipo de objetos bellamente decorados. También es posible comprar muebles, sedas tintadas, lámparas, colchas, cojines, etc.
Tradiciones
La hospitalidad es patente en Marruecos, y una de las tradiciones que mejor plasma este deseo de recibir y compartir es el té. Los comerciantes suelen ofrecer a los turistas que examinan los productos de su tienda un té con hierbabuena Es la excusa perfecta para entablar una conversación mientras realiza sus compras o pasea por la ciudad. Una de las costumbres que más sorprende al visitante es el regateo.
En algunas tiendas, sobre todo en la parte más moderna de la ciudad, encontrará los precios fijados, y cada producto etiquetado con el precio correspondiente. Sin embargo, en los mercados y los zocos, el regateo es algo habitual. Se trata de un trámite que permitirá a vendedor y comprador conocerse un poco mejor. Normalmente el primer precio no es el definitivo, pero no existe una fórmula para obtener el precio razonable. De todos, el comprador sabe que puede bajar, sin llegar a ofender, hasta detectar si el vendedor está dispuesto o no a vender por ese precio. Cuanto más turístico es el lugar, más se inflan los precios. Es conveniente, pues, preguntar en varios bazares, e incluso varias veces en el mismo, antes de lanzarse al regateo. Al principio, esta costumbre resulta chocante, pero cuando se ha probado un par de veces, se convierte en un divertido pasatiempos. El pueblo marroquí es profundamente religioso. El viernes es el día más importante del rito musulmán, y los fieles se reúnen en la mezquita para orar. El alcohol y la carne de cerdo están prohibidos, y la limosna es obligatoria para el fiel. A pesar de la creciente modernización del país, la inmensa mayoría del pueblo observa con respeto las tradiciones. Es conveniente, pues, mostrarse respetuoso y discreto.

Información práctica
Documentos: Para los ciudadanos de la Unión Europea, el único requisito es el pasaporte en regla.
Trámites de entrada: Ha de completarse un impreso con los datos personales que ha de entregarse en la aduana.
Vacunas: Ninguna es obligatoria. Sin embargo, es conveniente llevar la antitetánica puesta.
Moneda: La moneda es el Dirham (DH), al cambio, unas 17,5 pta. Existen billetes de 200, 100, 50 y 20 DH, y monedas de 10, 5 y 1 DH. Podemos cambiar divisa en cualquier banco, y también es posible hacerlo en algunos hoteles y comercios. Algunas tiendas aceptan tarjetas de crédito.
Seguridad: Marruecos es un país bastante seguro, que respeta a los turistas por ser una importante fuente de ingresos. Aunque, el hurto y el robo son rechazados socialmente, tendremos que prestar especial atención en las aglomeraciones: mercados y estaciones de autobús, particularmente. Lo más práctico es llevar una cantidad no demasiado importante encima.
Conducta: Marruecos es un páis musulmán y, por tanto, la religión marca la mayoría de las pautas sociales. Es conveniente vestir con decoro, sobre todo en el caso de las mujeres, pues aunque éste es el más occidental de los países islámicos, se considera de mal tono llevar escotes pronunciados, faldas cortas o prendas ceñidas. En el caso de los hombres, no está bien visto llevar camisetas de tirantes y pantalones cortos. Conviene hablar de usted y mantener en todo momento una actitud respetuosa Recuérdese que no se permite el paso a las mezquitas a los no musulmanes.

Agua: Es conveniente beber agua embotellada, con el precinto de seguridad, o hervida También es conveniente evitar el hielo en las bebidas y la fruta lavada. Los problemas estomacales son frecuentes debido al cambio de aguas.
El clima: En el desierto y en el Atlas el clima se extrema, por lo que habrá que tomas las precauciones convenientes. Las picaduras de insectos y las mordeduras de serpientes y escorpiones son un riesgo. El clima es muy caluroso en verano y el aire muy seco, siendo necesario el uso de crema protectora y un pañuelo o gorro para cubrir la cabeza y prevenir una insolación.
Electricidad: Generalmente 220 V, aunque aún se encuentran tomas de 110V.
Situarse en la ciudad: En los barrios nuevos la señalización es generalmente bilingüe (árabe - francés), y las calles siguen un trazado regular. Sin embargo, en las medinas, la señalización es inexistente en la mayoría de los casos, y las callejuelas serpentean sin pauta, conformando un auténtico laberinto. Si lo desea, puede conseguir los servicios de un Guía Oficial, que le acompañará en sus paseos por la ciudad.
La hora: Dos menos que en España en verano y 1 hora menos en horario de invierno.
 

 

Desplazarse dentro de la ciudad: Lo más cómodo es utilizar los servicios de los Petit-Taxi, para 3 pasajeros. No olvide indicar al conductor que ponga en marcha el contador al iniciar el viaje.
Idiomas: El árabe es el idioma oficial del reino, aunque el francés es hablado en las ciudades por la mayoría de la población. El norte es la zona de influencia del español. No obstante, en la mayoría de los zocos, los comerciantes hablan varios idiomas.
Los espectáculos: Los más conocidos son la Fantasia -espectáculo ecuestre de origen marcial- y la Danza. Existen numerosos locales donde disfrutar de estos espectáculos.
La cocina marroquí: La cocina es extraordinariamente gustosa, principalmente de tradición mediterránea. Destaca el tayín, el plato más tradicional, de carne (cordero, vaca o pollo) o pescado con guarnición de verduras y hortalizas. También el Cuscús con carne y verduras. Los pinchos y los kebab son habituales en los puestos de los zocos. No olvide probar la repostería, y el finísimo hojaldre, de venta en los mercados o en pastelerías. La bebida por excelencia es el té con menta, que se toma a todas horas. Recuerde que las bebidas alcohólicas están prohibidas para los musulmanes, son difíciles y caras de encontrar salvo en establecimientos hoteleros de tipo internacional.
La música: Existe una gran variedad de estilos y es parte de la vida cotidiana, de las celebraciones religiosas, como el mussem, los festivales al aire libre, etc. Encontraremos muestras de música bereber, andalusí, gnaua, chaabi, rai, etc.
Actividades deportivas: Si desea disfrutar del clima y los paisajes de Marruecos, algunas propuestas para practicar al aire libre son: trekking, paseos ecuestres o a lomos de camello, alpinismo y escalada, esquí de fondo y alpino, parapente, ala delta, rafting, descenso de cañones en kayak, pesca, windurfing, etc.

Fuente de Informacion: http://www.maghrebtours.com/marruecos.htm