La Mezquita de Córdoba

Disfruta del encanto árabe paseando por las noches encantadas de un ciudad que late al ritmo de los latidos de un pasado mágico.

La Mezquita de Córdoba, la joya califal

Encontrarse unos días en Córdoba es una oportunidad para conocerla, y no hay mejor forma de hacerlo que recorriendo sus calles y plazas, visitando sus museos, entrando en sus patios, disfrutando su gastronomía, dejándose envolver por el aroma que quedó de siglos de cultura, de arte, de sabiduría, de tolerancia. El sonido de las pisadas en las calles de los antiguos barrios, se mezcla con el sonido de la vida de sus constructores.
 

La gran Mezquita Aljama, que imprime carácter a toda la zona, comenzó a construirse en el año 785 para la población musulmana de la conquistada ciudad. Debido al aumento de la población y a la importancia que iba adquiriendo Córdoba fue ampliada, en sucesivas ocasiones, dotándola de la máxima riqueza y suntuosidad, como expresión de poder y prosperidad ante el mundo musulmán y ante el entorno cristiano. Este monumento, único, cubre, como una acogedora y espléndida jaima a la Catedral cristiana, construida en su interior a partir del año 1.237.

La Mezquita comenzó a construirse por Abd al-Rahman I (756-788) sobre el solar de la basílica visigoda de San Vicente, construida en torno al año 584, época en la que Córdoba estuvo bajo el poder visigodo.

Esta primera obra tiene dos partes, la descubierta o patio de abluciones y la cubierta que, con una gran nave en el centro al fondo de la cual se encontraba el Mihirab, y cinco naves dirigidas a oriente y otras tantas a occidente, conforman su estructura rectangular; la fachada principal se orientaba al norte. Se utilizan arcos de medio punto y de herradura, compuestos de dovelas de ladrillo y piedra, sostenidos por capiteles y columnas procedentes de las destruidas edificaciones anteriores. Hishan I (788-796) termina la construcción cubriendo las naves con unos artesonados sirios y edificando un minarete en el patio de abluciones. Su hijo, Abd al-Rahaman II, que gobernó desde el 822 al 852, amplió la Mezquita añadiéndole ocho naves transversales, unos 1.760 metros cuadrados, mostrando, con su estilo, la evolución del arte de la herencia visigoda al califal-cordobés.

Al afianzarse la ciudad en su poder militar, económico, político y cultural de al-Andalus, comenzó a brillar, en el mundo de occidente, como la capital de una extraordinaria corte de cultura y sabiduría. En el año 951 Abd al-Rahman III construyó un nuevo alminar, amplió el patio de las abluciones, y reforzó el conjunto de la Mezquita con un muro abierto de once arcos, ante la fachada de la primera sala de oraciones. Este monarca, que se declaró califa independiente de Damasco, llevó a la ciudad a su máximo esplendor; Córdoba contaba con un comercio floreciente, con innumerables mezquitas, casas de baños y la mayor biblioteca que existió en Europa durante la Edad Media. El reinado de su hijo Al-Hakan II, se inició en el año 961 e inmediatamente comenzó la ampliación del templo; cambió las dimensiones de la Mezquita, confiriéndole una sensación de profundidad. En esta tercera fase se le agregaron doce naves transversales hacia el mediodía, con columnas alternadas de mármol azul y rojo de capiteles corintios; un nuevo Mihrab, compuesto por tres capillas con sus correspondientes lucernarios, decoradas con mosaicos o foseifesas regalo del emperador griego Constantino Porfirogenito, imprime un sello de magnificencia al conjunto y es muestra de la fusión de la cultura musulmana con la cultura griega; de la cúpula central pendía una lampara de plata en la que ardían 1.454 candilejas de aceite perfumado. Se conservan, en algunas columnas, curiosos gráficos con los nombres de artistas árabes que tomaron parte en la obra.


Firma de un tallista árabe, en una
columna de la Mezquita

Almanzor comenzó la cuarta y última ampliación en el año 987, añadiéndole ocho naves longitudinales en su cara oriental y ampliando el patio de las abluciones.

A lo largo de dos siglos los Omeyas mostraron, con esta construcción, la magnificencia del poder y su fe en la religión musulmana. Todo el edificio forma un rectángulo de 179 por 129 metros cuadrados. El suelo era terrizo y cuadrillas de trabajadores lo regaban, diariamente, para asentar el polvo. No se pavimentó hasta el siglo XVI.

Detalle Interior de la Mezquita    Detalle Interior de la Mezquita
Detalles interiores de la Mezquita de Córdoba

La Mezquita está cerrada por una fuerte muralla de sillares colocados a soga y tizón con crestería almenada. En ella se abren numerosas puertas, destacando la de San Esteban, construida en época de Abd al-Rahman II y en la que aparecen las primeras inscripciones que hacen los musulmanes en la Mezquita; la del Perdón, hoy puerta principal, construida en tiempos de Enrique II de Trastamara; la de los Deanes, y el Postigo de Leche; las puertas correspondientes a la Mezquita propiamente dicha, fueron restauradas a comienzos de siglo por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, con la participación del escultor Mateo Inurria.